Tu hija o hijo son cada vez más autónomos; pueden comer solas, lavarse, vestirse y desvestirse. Suben y bajan escaleras alternando los pies. Pueden pararse y saltar en un pie.
- Arrojan y atajan una pelota. Bailan. Despliegan una gran actividad durante todo el día.
- Reconocen y nombran las partes de su cuerpo.
- Colaboran con pequeñas tareas domésticas y despliegan un lenguaje comprensible y muy amplio. Utilizan palabras nuevas; juegan con rimas y canciones. Utilizan conjunciones e interjecciones.
- Pueden relatar un cuento. La imaginación fluida los llevan a fantasear e inventar historias.
- Disfrutan de la participación en grupo. Hacen bromas, muecas y morisquetas.
- En esta etapa, es muy probable que controlen esfínteres durante el día y la noche.
- El juego de imitación sigue siendo predominante y es su actividad principal para expresar emociones y adquirir nuevas habilidades. Les encantan disfrazarse e imitar personajes. Puede hacerlo con amigos imaginarios o jugando con otros niños.
- Comienzan a disfrutar de algunos juegos en grupo, con reglas sencillas.
- Se expresan a través de actividades plásticas variadas: dibujo, pintura, modelado. Comienzan a utilizar la tijera.
- Dibujan la figura humana diferenciando cabeza y tronco.
- Pueden distinguir, nombrar colores y tamaños.
- Pueden contar y repetir de memoria hasta 10 o más números, lo que no implica haber adquirido la noción de orden y cantidad.
- Se incrementa su capacidad de espera y de atención en las actividades diarias. Pueden desarrollar su tolerancia, lo que les permite compartir tanto los juguetes como los momentos de intercambio con los adultos.
La curiosidad y el descubrimiento de su cuerpo forman parte del desarrollo normal de los niños a esta edad. Esto puede provocar preguntas, maniobras o manipulaciones de sus genitales, que le ocasionan sensaciones placenteras, todo lo cual constituye parte del aprendizaje.